Origen
Los aborígenes canarios utilizaban el palo como herramienta natural y también para defenderse o atacar. La práctica evolucionó mediante el entrenamiento y la enseñanza hasta adquirir manifestaciones culturales y lúdicas.
Tipos, control y agarre
Existen tres tipos básicos: palo grande, mayor que la altura de quien juega; palo medio, menor que su altura pero no más corto que la cintura; y palo chico, inferior a la altura de la cintura.
El control del palo es fundamental, tanto para no dañar al contrario como para marcar golpes efectivos. Se puede retener el ataque, tiro o mandado para colocarlo lo más cerca posible del otro jugador, o pasar el palo desviando su trayectoria en el último momento.
Los modos de agarre son cerrado y abierto, siempre con los pulgares hacia el mismo lado y las palmas enfrentadas.
- Agarre a palo largo: empleado generalmente para el juego a larga distancia.
- Agarre de punta: por uno de los extremos del palo.
- Agarre a palo corto: utilizado cuando hay poca distancia entre las dos personas.
- Agarre de punta y media: una mano en un extremo y la otra cerca del centro.
- Agarre centrado: una o dos manos en el centro.
Posiciones y estilos
El juego se desarrolla libremente a partir de un número limitado de posiciones, definidas según las adoptadas por el oponente. Se conocen como cuadras o escuadras y dependen de la situación del pie más adelantado de cada participante respecto a su contrario.
Según la altura se distingue entre juego erguido o derecho y juego agachado o enguruñado. Por el eje habitual de aplicación de las técnicas se habla de juego alto o juego bajo o rastrero.
El hombre bueno es la figura mediadora que vela por que el juego se desarrolle correctamente. Se reconocen nueve estilos tradicionales; en Tenerife destacan los estilos Déniz, Morales, Verga y Acosta.
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